Tipos de piscinas: guía completa para elegir la que mejor se adapta a ti
Cuando alguien decide construir una piscina, una de las primeras preguntas es: ¿qué tipo de piscina me conviene? La respuesta depende de varios factores: el espacio disponible, el presupuesto, el tipo de terreno y el uso que se le vaya a dar. En este artículo repasamos todos los tipos de piscinas, clasificados por los criterios más relevantes, para que puedas tomar una decisión bien informada antes de empezar el proyecto.
Clasificación por ubicación respecto al suelo
Piscinas enterradas
Son las más habituales en España, y las que mejor resultado ofrecen desde el punto de vista estético y de integración con el jardín. El vaso se construye completamente por debajo del nivel del suelo, lo que requiere una excavación previa del terreno.
Ventajas: integración perfecta con el entorno, máxima personalización en forma y tamaño, mayor durabilidad, mayor valor añadido para el inmueble y acceso cómodo desde el nivel del suelo.
Inconvenientes: requieren mayor inversión inicial, los trámites de licencia son más complejos (casi siempre obra mayor) y el proceso de construcción es más largo (entre 4 y 8 semanas de media).
Según ASEPPI, más de la mitad de las piscinas domésticas en España son de obra enterrada, con dimensiones medias de 8×4 metros y 1,60 m de profundidad.
Piscinas elevadas fijas de obra
Las piscinas elevadas fijas de obra se construyen sobre la superficie del terreno en lugar de excavarse. Son una solución especialmente adecuada cuando la excavación no es viable: terrenos rocosos, acceso imposible para maquinaria, parcelas pequeñas en zona urbana, terrazas y áticos.
Al construirse sobre el nivel del suelo, sus paredes deben soportar toda la presión del agua sin la ayuda del terreno circundante, lo que exige un cálculo estructural más cuidadoso que en una piscina enterrada. Conviene siempre contar con un técnico que valide la resistencia de la estructura antes de comenzar la obra, especialmente si la piscina se va a instalar en una terraza o azotea, donde la carga sobre la losa puede ser considerable.
A diferencia de las piscinas elevadas desmontables o prefabricadas, las elevadas fijas de obra se construyen a medida, con hormigón o bloques, y admiten exactamente los mismos acabados que una piscina enterrada: gresite, porcelánico, liner. El exterior del vaso puede acabarse con revestimiento cerámico, piedra natural, madera tratada o paneles de PVC imitación madera.
Ventajas: permiten construir donde no es posible excavar, construcción más rápida que la enterrada, personalización total en forma y tamaño, acceso más sencillo para el mantenimiento de los muros.
Inconvenientes: suelen tener menor profundidad que las enterradas, pueden tener restricciones normativas en zonas urbanas, y requieren resolver el acabado del exterior del vaso, que en una piscina enterrada queda oculto bajo tierra.
Piscinas semienterradas
Las piscinas semienterradas o semielevadas son una solución intermedia: una parte del vaso está por debajo del nivel del suelo y otra sobresale por encima. Son especialmente útiles en terrenos con desnivel, donde aprovechar la pendiente natural del terreno permite reducir la excavación necesaria y, con ella, parte del coste de la obra.
Estéticamente, generan un efecto muy interesante cuando el desnivel se resuelve bien: el lado que queda elevado puede integrarse con una tarima, un muro de piedra o una zona de jardín escalonada que oculta y embellece la parte del vaso que está sobre el suelo. El gresite en el interior del vaso permite mantener un acabado uniforme tanto en la parte enterrada como en la elevada, ya que su pequeño formato se adapta sin problema a cualquier geometría.
Clasificación por sistema constructivo
Piscinas de obra de hormigón gunitado
Es el sistema de referencia en España para piscinas de obra. El hormigón se proyecta a alta presión (técnica del gunite) sobre la ferralla previamente instalada, formando un vaso monolítico sin juntas entre el suelo y las paredes. El resultado es una estructura muy resistente y estanca, que puede tener cualquier forma y se adapta perfectamente a terrenos irregulares o con desnivel.
Es el sistema que mejor se presta al revestimiento con gresite, precisamente porque la superficie del vaso gunitado puede acabarse con una impermeabilización previa que garantiza la adhesión perfecta del cemento cola y del propio material de revestimiento.
Ventajas: vaso sin juntas (menos riesgo de fisuras), máxima personalización, alta durabilidad (más de 40 años con buen mantenimiento), admite cualquier forma y tamaño.
Inconvenientes: requiere maquinaria especializada y personal con experiencia, es el sistema más caro, y el tiempo de curado del hormigón (28 días) alarga el plazo total de obra.
Piscinas de obra con bloques de hormigón
Se construyen levantando las paredes con bloques de hormigón o ladrillo cerámico, que se rellenan con hormigón armado. Es una técnica más accesible y más habitual en proyectos más modestos o cuando no se dispone de maquinaria de gunitado. El resultado es igualmente sólido y duradero si se ejecuta correctamente, aunque el vaso presenta juntas entre el solado y las paredes, que son los puntos más vulnerables a largo plazo y que deben tratarse con especial cuidado en la impermeabilización.
Como el gunitado, admite todos los tipos de revestimiento, incluido el gresite, y puede ejecutarse en prácticamente cualquier forma, aunque las rectangulares son las más sencillas y económicas.
Piscinas prefabricadas de poliéster o fibra de vidrio
Se fabrican en una sola pieza en planta, a partir de un molde prediseñado, y se transportan al destino donde se instalan en una excavación previamente realizada. Son algo más económicas que las de hormigón y su instalación es notablemente más rápida (pocos días), pero el abanico de formas y tamaños disponibles está limitado a los moldes existentes.
Su superficie interior ya incorpora el acabado (generalmente de gel coat de poliéster), por lo que no admiten revestimiento de gresite a posteriori. Si el resultado estético a largo plazo es importante, conviene valorar esta limitación antes de decantarse por este sistema.
Ventajas: instalación rápida, precio más económico, superficie lisa y de bajo mantenimiento. Inconvenientes: formas y tamaños limitados, no admite revestimiento de gresite, puede ser más sensible a la erosión que el hormigón.
Piscinas desmontables y elevadas no fijas
Son piscinas que se adquieren en kit y se montan in situ, sin necesidad de obra. Sus estructuras pueden ser de acero galvanizado, madera tratada o resina, recubiertas con liner de PVC. La mayoría son elevadas, aunque algunas pueden enterrarse. Son la opción más económica, pero también la de menor durabilidad y peor resultado estético. Se recomiendan solo para instalaciones temporales o de bajo presupuesto, ya que a largo plazo pueden resultar menos rentables que las de obra.
Clasificación por forma
Piscinas rectangulares
La forma rectangular es la más utilizada en España y la más económica de construir, ya que la regularidad de sus líneas simplifica la excavación, el encofrado, la ferralla y el revestimiento. Es también la forma más eficiente para el nado, razón por la que es el estándar en piscinas deportivas.
Desde el punto de vista del revestimiento con gresite, la piscina rectangular es la más sencilla de trabajar: los recortes son mínimos y la distribución de las mallas es muy regular. Esto se traduce en un proceso de instalación más rápido y en un menor porcentaje de merma de material.
Piscinas orgánicas y de forma libre
Las piscinas de forma libre u orgánica tienen siluetas curvas o irregulares que se alejan de la geometría convencional. Pueden adoptar formas de riñón, de laguna, de L, o cualquier contorno que se adapte al espacio disponible o al gusto del propietario.
Son, por definición, más costosas que las rectangulares: la excavación es más compleja, el encofrado requiere más trabajo y el revestimiento necesita más precisión. Sin embargo, el gresite es precisamente el material de revestimiento que mejor se adapta a estas geometrías, ya que su pequeño formato de pieza (2,5×2,5 cm) permite recubrir curvas, concavidades y esquinas redondeadas sin cortes complejos ni discontinuidades visuales.
Piscinas tipo playa
Las piscinas tipo playa son una de las opciones más innovadoras y buscadas en proyectos de diseño exterior. Se construyen con una entrada progresiva desde cota cero, simulando la entrada al mar por una playa de arena. El fondo del vaso no es plano sino que tiene distintos niveles de profundidad que aumentan de forma gradual desde el borde de acceso.
Son especialmente adecuadas para familias con niños pequeños, ya que la zona de poca profundidad permite una entrada segura y gradual. También admiten la integración de zonas de arena, rocas naturales, spas o chorros de agua que refuerzan la sensación de entorno natural.
Piscinas con borde infinito o infinity pool
Las piscinas de borde infinito son, desde el punto de vista del diseño, una de las tipologías más impactantes. El agua llega exactamente al nivel del borde del vaso y se desborda de forma continua, lo que crea la sensación visual de que el agua se funde con el paisaje de fondo. Son especialmente espectaculares en terrenos con desnivel y vistas panorámicas.
Requieren un sistema hidráulico más complejo que una piscina convencional (vaso de compensación, canaleta perimetral, bomba de mayor potencia) y su construcción exige una mayor precisión técnica. El gresite es el revestimiento más utilizado en el borde de desbordamiento, precisamente porque su pequeño formato permite ejecutar el remate con total uniformidad, garantizando que el agua fluye de forma homogénea a lo largo de todo el perímetro sin interrupciones visibles.
Otros tipos de piscinas relevantes
Piscinas de interior
Las piscinas de interior se construyen dentro de una edificación, con todas las implicaciones que esto conlleva: necesidad de un sistema de ventilación y deshumidificación eficiente para controlar la humedad, iluminación artificial que sustituya a la luz natural, y un diseño que integre la piscina de forma coherente con el espacio arquitectónico que la rodea.
Son habituales en hoteles de alto standing, spas y, cada vez más, en viviendas unifamiliares de cierto nivel. El gresite en tonos neutros o claros es una elección habitual en piscinas de interior, especialmente en aquellas integradas en zonas de wellness, donde la sensación de calma y luminosidad que aportan los tonos suaves resulta especialmente valorada.
Piscinas deportivas o de nado
Las piscinas deportivas están diseñadas específicamente para el nado, y sus características técnicas están condicionadas por este uso: forma rectangular, longitud mínima de 10-12 metros, profundidad constante de entre 1,35 y 1,80 metros, y marcación de carriles en el fondo.
Para señalizar los carriles es habitual usar gresite de un color contrastante (generalmente azul oscuro sobre fondo claro o viceversa) que delimite visualmente las calles durante el nado. En instalaciones de uso colectivo, los peldaños y bordes deben llevar gresite antideslizante según la normativa del CTE.
Una variante muy demandada actualmente es la piscina de nado a contracorriente o swim spa: un vaso de dimensiones reducidas (generalmente entre 3 y 6 metros de largo) equipado con un sistema de turbinas que genera una corriente continua, permitiendo nadar en el sitio sin necesidad de un vaso de grandes dimensiones. Son una solución muy práctica para jardines pequeños donde se quiere poder hacer ejercicio acuático.
Piscinas ecológicas o naturales
Las piscinas ecológicas o biopiscinas utilizan medios naturales para la depuración del agua en lugar de productos químicos. Constan de dos zonas diferenciadas: la zona de baño y la zona de regeneración, en la que el agua se filtra de forma natural a través de plantas, gravas y sustratos volcánicos.
Son tremendamente decorativas, ya que se integran en el paisaje de forma muy natural, pero requieren más espacio que una piscina convencional: la superficie mínima recomendada es de 25 m² y la profundidad media de 2,2 metros para que el sistema de depuración natural funcione correctamente. La zona de depuración debe ser al menos igual en tamaño a la zona de baño, y ambas se separan mediante un muro sumergido.
No utilizan cloro ni sal, lo que las hace muy amigables con personas con piel sensible o alergias.
Piscinas con integraciones: spa, barra, chill-out
En las piscinas de diseño más personalizado es muy habitual integrar diferentes elementos dentro del propio vaso o en su perímetro inmediato. Los más solicitados son los jacuzzis o spas integrados (una zona de hidromasaje separada o contigua al vaso principal), las barras de agua donde sentarse con el agua a la altura de la cintura, las islas o plataformas sumergidas para descanso, y los chorros de agua o cascadas integradas en los muros.
Todos estos elementos son perfectamente compatibles con el revestimiento de gresite, ya que el material se aplica de la misma forma sobre cualquier superficie del vaso, independientemente de su geometría o función.
Piscinas de ático o terraza
Son técnicamente piscinas elevadas de obra, pero con una particularidad importante: se instalan sobre la cubierta de un edificio o en una terraza privada. Esto implica un cálculo estructural obligatorio y riguroso para verificar que la losa puede soportar el peso del agua (1.000 kg por cada metro cúbico), la estructura de la piscina y los usuarios. Sin ese cálculo técnico previo, instalar una piscina en una terraza puede suponer un riesgo estructural grave.
Son un elemento de alto valor añadido para la vivienda, muy buscado en áticos de ciudades, y admiten los mismos acabados que cualquier otra piscina de obra, incluido el gresite en todas sus variantes.
Piscinas de obra: materiales de construcción
El hormigón como material de referencia
En cuanto a los materiales de construcción del vaso, el hormigón es la opción más utilizada y la más recomendada para piscinas de obra, por las razones que se detallan a continuación:
1º Versatilidad y libertad de diseño. Se puede construir con cualquier forma, tamaño y profundidad.
2º Adaptabilidad. El hormigón se adapta a cualquier tipo de terreno, pendiente y espacio disponible.
3º Durabilidad. Una piscina de hormigón bien construida puede durar más de 40 años con un mantenimiento adecuado.
4º Valorización del inmueble. Incrementa el valor del inmueble de forma significativa, especialmente si va bien integrada en el jardín.
El gresite, el revestimiento que mejor se adapta a todos los tipos
Sea cual sea el tipo de piscina que se elija, si es de obra, el revestimiento interior del vaso es una de las decisiones más importantes del proyecto. El gresite es el material de revestimiento más utilizado en piscinas de obra en España, y por razones técnicas muy concretas: su composición vítrea de porosidad prácticamente nula lo hace muy resistente al agua, al cloro y a los cambios bruscos de temperatura.
Pero quizás su mayor ventaja es la versatilidad: su pequeño formato de pieza (2,5×2,5 cm) le permite adaptarse a cualquier geometría de vaso, desde la piscina rectangular más sencilla hasta la laguna más curvilínea, pasando por el borde de desbordamiento de una infinity pool o los peldaños de una escalera romana. Ningún otro material de revestimiento iguala esta capacidad de adaptación.
Además, ofrece una variedad de colores, acabados (brillante, mate, nacarado, antideslizante) y formatos (incluido el hexagonal) que permite personalizar por completo el aspecto del agua, desde el turquesa más tropical hasta el negro más profundo. Incluso existen variantes con teselas fotoluminiscentes que brillan de noche sin necesidad de electricidad adicional.
Si tienes dudas sobre qué tipo de piscina y qué revestimiento de gresite se adapta mejor a tu proyecto, contacta con nosotros. Nuestro equipo de especialistas resolverá todas tus dudas sin compromiso.
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