Planos de piscinas: Puntos esenciales para construir tu piscina ideal

Planos de piscinas: qué son, qué deben incluir y cómo prepararte antes de construir

Cuando alguien decide construir una piscina, uno de los primeros pasos que deben darse es elaborar un plano. No se trata de un simple dibujo: un plano de piscina es el documento técnico que define la forma, las dimensiones, la profundidad, la ubicación de todas las instalaciones y las especificaciones del revestimiento. De él dependerán tanto la correcta ejecución de la obra como la obtención de los permisos necesarios ante el ayuntamiento.

En este artículo te explicamos qué debe incluir un plano de piscina, qué tienes que tener en cuenta antes de diseñarlo, cuáles son las particularidades del plano de una piscina de borde infinito, y cómo afecta la elección del revestimiento al proyecto desde el principio.

Por qué es imprescindible hacer un plano antes de construir una piscina

Construir una piscina sin un plano previo es, simplemente, un error que puede tener consecuencias serias: desde problemas estructurales hasta sanciones administrativas. El plano es el documento que guía a todos los profesionales implicados en la obra (excavación, estructura, fontanería, electricidad) y garantiza que cada instalación queda en el lugar correcto desde el primer día.

Pero además, en España, construir una piscina de obra requiere licencia municipal, y el ayuntamiento exige documentación técnica para concederla. El nivel de detalle que se exige al plano depende de si la piscina se considera obra mayor o menor, una distinción que conviene conocer antes de empezar.

Licencia de obra menor vs licencia de obra mayor: ¿cuál necesitas?

La normativa urbanística española delega en cada ayuntamiento la clasificación de las obras, pero existe un criterio ampliamente extendido:

Licencia de obra menor: se aplica generalmente a piscinas de superficie igual o inferior a 20-21 m² y hasta 1 metro de profundidad. En este caso, suele ser suficiente con presentar un croquis de la parcela indicando la ubicación de la piscina, junto con un presupuesto estimado de la obra. La tasa municipal suele rondar el 4% del presupuesto.

Licencia de obra mayor: es necesaria para piscinas que superen esas dimensiones, o que requieran excavaciones profundas, instalación de sistemas de fontanería y depuración, o construcción de muros y bordes. En este caso, es obligatorio presentar un proyecto técnico visado por un arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero, que incluya planos detallados, memoria descriptiva, estudio geotécnico y plan de seguridad y salud. La tasa municipal puede llegar al 6% del presupuesto de ejecución.

Antes de hacer nada, el primer paso es consultar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de tu municipio, que regula la clasificación del suelo y determina si en tu parcela es posible construir una piscina, qué superficie máxima está permitida y qué distancias mínimas deben respetarse con respecto a los linderos y a las edificaciones existentes.

Construir sin licencia puede acarrear multas, la obligación de legalizar la obra a posteriori (con todos los costes que ello implica) e incluso, en casos extremos, una orden de demolición.

Lo que debes decidir antes de dibujar un plano de piscina

Un buen plano de piscina parte de decisiones previas bien meditadas. Estas son las más importantes:

La ubicación exacta en la parcela. La piscina debe colocarse en el punto del jardín que reciba más horas de sol directa a lo largo del día, alejada de árboles con raíces agresivas (sauces, higueras, pinos) que pueden dañar la estructura a medio plazo, y en un lugar que no comprometa la circulación ni el acceso a la vivienda. También conviene prever desde el principio el espacio para la sala de máquinas o el contenedor de la depuradora, que suele necesitar alrededor de 1 m² de superficie.

La forma de la piscina. La forma debe adaptarse tanto al espacio disponible como al presupuesto. Las piscinas rectangulares son las más económicas y las que mejor aprovechan el espacio útil para el baño. Las formas curvas o de riñón consiguen una mejor integración estética en jardines de diseño orgánico, pero suponen un incremento de coste de aproximadamente un 5% respecto a una piscina rectangular de superficie equivalente, tanto por la mayor complejidad de la excavación como por la instalación del revestimiento.

El tamaño. Una referencia habitual para una familia de 4 a 6 personas es una superficie de entre 4×8 y 5×10 metros, medidos sobre la lámina de agua. Hay que tener en cuenta que a estas dimensiones se suma el ancho de la coronación perimetral, que suele ser de 40-50 cm en todo el contorno.

La profundidad. La profundidad debe adaptarse al uso que se le dará a la piscina. Para uso recreativo y familiar, la zona más profunda suele situarse entre 1,50 y 1,80 metros. Si se prevé salto o trampolín, debe aumentarse. Si hay niños pequeños, puede ser más apropiado incluir una zona de poca profundidad. Conviene además recordar que el CTE establece que el borde perimetral de la piscina debe quedar a una distancia de entre 20 y 30 cm por encima de la lámina de agua para evitar derrames, salvo en el caso de piscinas de desbordamiento, que se diseñan con criterios distintos.

Esto es lo que debe incluir el plano de una piscina

Un plano completo de piscina de obra debe recoger, como mínimo, los siguientes elementos:

Primero: características del terreno

La base de todo el diseño. Deben incluirse las dimensiones reales de la parcela, la ubicación exacta de la piscina, las distancias a linderos y edificaciones, y las características del terreno (tipo de suelo, inclinación, posibles desniveles). Si el terreno tiene desnivel, hay que prever rellenos o muros de contención que deben quedar reflejados en el plano.

Segundo: forma, dimensiones y profundidad

La forma en planta de la piscina (rectangular, ovalada, irregular) y sus dimensiones exactas medidas sobre la lámina de agua. La profundidad debe especificarse en los distintos puntos del vaso, incluyendo la pendiente del fondo si la hay, y debe quedar clara la altura del borde perimetral respecto al nivel del agua.

Tercero: instalaciones hidráulicas

La ubicación y trazado de las tuberías de entrada y salida de agua, el skimmer, las boquillas de succión e inyección, la rejilla de fondo, el desagüe de fondo y el vaso de compensación (en piscinas de desbordamiento). También debe especificarse la ubicación del filtro y toda la sala de máquinas.

Cuarto: instalación eléctrica e iluminación

La ubicación de los focos subacuáticos, el trazado del cableado, el transformador de seguridad (los focos de piscina trabajan a 12V, nunca directamente a 220V), el cuadro eléctrico y cualquier elemento de automatización o domótica previsto. Todo el sistema eléctrico debe quedar perfectamente oculto y protegido desde el proyecto.

Quinto: escaleras y elementos de acceso

La ubicación y el tipo de escalera (romana, de ángulo, rectangular) debe quedar definido en el plano desde el principio. También deben incluirse los pasamanos y cualquier elemento de accesibilidad previsto.

Sexto: revestimiento y acabados

El plano debe especificar el tipo de revestimiento elegido para el interior del vaso. Esta decisión afecta no solo a la estética final, sino también a la impermeabilización, el mantenimiento y el coste total de la obra. Es el momento en que entra en juego la elección del material.

El revestimiento en el plano: cuándo decidir el gresite

La elección del revestimiento interior del vaso no debería dejarse para el final de la obra: conviene definirla durante la fase de proyecto, ya que algunos materiales tienen implicaciones técnicas que afectan al tipo de impermeabilización necesaria, al grosor del mortero base y a la forma en que se ejecutan los encuentros con escaleras, curvas y la media caña perimetral.

El gresite es, con diferencia, el revestimiento más utilizado en piscinas de obra en España y el que mejor se adapta a cualquier forma de vaso, incluidas las curvas, los peldaños y las geometrías irregulares. Su pequeño formato (piezas de entre 25×25 y 50×50 mm) le permite ajustarse sin cortes complejos a cualquier superficie, lo que lo hace especialmente adecuado para piscinas con formas no rectangulares donde otros materiales de mayor formato presentan dificultades.

Frente a la pintura (que requiere renovación anual y tiene peores condiciones higiénicas) y frente al azulejo cerámico de gran formato (que, además de estar prohibido en piscinas de uso público por el peligro de cortes en caso de rotura, presenta dificultades de instalación en zonas curvas), el gresite ofrece la mejor combinación de durabilidad, facilidad de mantenimiento y versatilidad estética. Definirlo en el plano desde el principio permite que la impermeabilización y el mortero de regularización se ejecuten con las especificaciones adecuadas para este material.

Plano de piscina de borde infinito o desbordante: particularidades

La piscina de borde infinito o infinity pool es, desde el punto de vista técnico, una de las más complejas de proyectar. A diferencia de una piscina convencional, en este diseño el agua alcanza exactamente el nivel del borde y se desborda de forma continua, lo que requiere un sistema hidráulico adicional que debe quedar perfectamente definido en el plano desde el principio.

Los elementos específicos que debe incluir el plano de una piscina de borde infinito son:

El vaso de compensación. Es el depósito donde se recoge el agua que se desborda. Su capacidad debe ser de entre el 5 y el 10% del volumen total del vaso principal. En el plano debe quedar definida su ubicación (habitualmente bajo la zona de desbordamiento o integrado en la estructura del jardín), su dimensionado y su sistema de bombeo de retorno.

La canaleta de recogida. El borde por el que se produce el desbordamiento requiere una canaleta continua y perfectamente nivelada que recoge el agua y la conduce al vaso de compensación. La precisión en la ejecución de este elemento es crítica: cualquier irregularidad en la nivelación genera desbordamientos no uniformes que rompen el efecto visual.

La bomba de recirculación. Debe estar dimensionada para manejar tanto el caudal de filtración como el retorno del agua del vaso de compensación. Este requisito implica generalmente una bomba más potente que en una piscina convencional, y debe quedar especificado en el plano de instalaciones.

El revestimiento del borde de desbordamiento. Este es uno de los puntos donde el gresite tiene una ventaja especialmente clara: al tratarse de un material de pequeño formato, puede ejecutar el remate del borde con una precisión y una uniformidad que los materiales de mayor formato no alcanzan, garantizando que el agua fluye de forma homogénea a lo largo de todo el borde sin interrupciones visibles.

Por todo esto, el plano de una piscina de borde infinito debe ser elaborado sin excepción por un técnico con experiencia en este tipo de construcción. La complejidad del sistema hidráulico y la precisión requerida en la ejecución hacen que un error de proyecto en esta fase sea mucho más costoso de corregir que en una piscina convencional.

Los puntos básicos que todo plano de piscina debe especificar

A modo de resumen, estos son los elementos que no pueden faltar en ningún plano de piscina de obra, independientemente de su tamaño o forma:

  • Plano de situación dentro de la parcela, con distancias a linderos y edificaciones.
  • Planta y secciones del vaso con dimensiones y profundidades.
  • Ubicación y tipo de escaleras de acceso.
  • Recorrido y dimensionado de las tuberías hidráulicas.
  • Ubicación del skimmer, boquillas de succión e inyección y rejilla de fondo.
  • Ubicación de la sala de máquinas y del sistema de filtración.
  • Instalación eléctrica, focos subacuáticos y transformador.
  • Especificación del revestimiento interior del vaso.
  • En piscinas de borde infinito: vaso de compensación, canaleta de desbordamiento y bomba de retorno.

Si estás en fase de proyecto y tienes dudas sobre el tipo de revestimiento que mejor encaja con el diseño de tu piscina, en Gresite Piscinas nuestro equipo comercial puede asesorarte sobre las opciones disponibles y ayudarte a definir el gresite más adecuado para tu proyecto antes de que comience la obra.

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